Estaba tan nerviosa que no me apetecía ni un largo y relajante baño de esos que tanto me gustan. Me metí en la ducha y el agua comenzó a resvalar por mi cuerpo , mojando todos y cada uno de los rincones de mi cuerpo. Entraba en mi boca y yo la escupía. Con fuerza. La expulsaba de mi interior como debía hacer con todos esos recuerdos que ocupaban gran parte de mi cabeza , pero que estaban pegados. Esos que eran imposibles de olvidar. Esos contra los que luchaba cada hora de mi vida.
Salgo al garaje, cojo el coche y arranco. Voy a un sitio indefinido, a dónde me lleve el destino, supongo. Paso por cada lugar de la ciudad, todo es demasiado bonito, especial. Todo tiene algo, que me llena, que me hace feliz. Los ojos se me iluminan al ver esos lugares en los que tantas cosas he vivido, sola,acompañada. De todos modos. Pero, por desgracia ha llegado el día. Me iré. Seguramente para siempre, eso no lo sé , ni yo , ni nadie. Solo un libro, un texto, ese escrito por el destino, mi destino. Me iré lejos, a olvidar , o a intentarlo. Son las dos. Debo volver a casa. Mi vuelo sale a las cinco. Pero vuelvo a casa con una gran colección de fotos y todo lo que me gusta, todo lo que quiero, grabado en la cabeza, para no olvidar , eso no , eso no quiero olvidarlo.
Entro, las maletas están listas, en realidad llevan varios días listas. Las cojo y las meto en el coche. Cierro todas las ventanas y la puerta con llave. Parece una casa en la que no vive nadie. En realidad , a partir de ahora lo será. Me voy. No sé si es un adiós o un hasta luego. Pero me voy.
Me subo al avión. Mi asiento está al lado de la ventanilla, mejor, es el sitio que más me gusta. doro echar un vistazo de vez en cuando. Ver las nubes y observar lo pequeño que se ve todo desde tan arriba.
Cojo mi libro , me abrocho el cinturón de seguridad y empiezo a leer. Siete horas de vuelo son muchas, pero con un poco de lectura y un poco de sueño, seguro pasarán rápido. A mí lado una niña llora mientras su madre la consuela. Tiene miedo a los aviones , pero nada que no pueda solucionar su muñeca. Enreda con ella, sonríe de nuevo. Es realmente guapa. Y feliz, normal, es una niña.
Llegamos, aquí, en NY son las doce de la noche. Mala hora. Será difícil encontrar un taxi y sobretodo, un hotel, teniendo en cuenta que no conozco para nada la ciudad... Me dirijo a la salida del aeropuerto, en busca de un taxi, pero cuando estoy llegando escucho mi nombre. - Dani, Dani... Me giro instintivamente , no hay nadie , sigo caminando. Llego a la puerta y escucho de nuevo mi nombre. - Daaaaani, aquí. Vuelvo a girarme. Ahora sí. A lo lejos veo a una chica que me saluda. Voy hacia ella, está demasiado lejos y entre varias personas. No puedo apreciar bien quien es.
Al acercarme pude apreciar que era ella, no estaba enfadada, había venido a buscarme al aeropuerto en mi llegada. En el fondo siempre supe que no estaba enfadada, que me entendía, que ella haría lo mismo si estuviese en mi lugar. Sabía que me quería, que por algo siempre había sido mi mejor amiga, la más grande, la más simpática, la que siempre, incluso cuando no merecía que estuviese, estaba. Dejo las maletas en el suelo y corro. Corro a por ella , a darle el abrazo que tanto necesito desde hace demasiado tiempo. Mis brazos se abren instintivamente y mis piernas corren más veloces que nunca. La gente me mira y piensa que estoy loca pero me da igual, me importa mucho menos de lo que cualquiera pueda imaginarse. Es mi amiga. Es nuestro reencuentro. Solo importamos ella, yo y nuestro abrazo. Todo lo demás es lo que menos me importa en este momento. La distancia es mínima, la velocidad máxima pero el camino se me hace eterna, tal vez, por las inmensas ganas de tocarla. Ella también corre. Ambas corremos. Y llegamos la una a la otra. Nos fundimos en el abrazo más grande y más sentido de los miles que nos dimos en tiempos pasados. Nos miramos.Ambas cambiamos mucho. Reímos. Nos abrazamos otra vez. Luego empezamos a caminar hacia mis maletas.
- Te he echado mucho de menos, en serio, perdón por todo, por lo tonta que soy , por fallarte , por dejarte ir sola, por abandonarte...
-Cállate o te pego.
-Es verdad...
-Si tuvieses que pedirme perdón por algo no estaría aquí, sino esperando a que me buscases para pedírmelo.
-Pero te mereces un perdón inmenso , lo quieras o no.
-Yo solo te quiero a ti , lo demás da igual.
-Yo sí que te quiero, mucho , muchísimo ¿vale?
-Lo sé.
Nos sonreímos y seguimos caminando. Llegamos a la salida del aeropuerto y caminamos hasta su coche. Dentro , como siempre, Nora, puso la música a un volumen realmente alto. Casi no nos escuchábamos, pero conseguíamos, como siempre , entendernos.
-Tienes que llevarme a un hotel, bueno y barato. ¿Lo harás , verdad?
-No
-¿Cómo que no?
-Te quedas en mi casa.
-No, en serio, Nora, no puedo, llévame a un hotel,anda.
-Aquí mando yo ¿queda claro, enana?
-A sus órdenes.
Nos reímos a carcajadas, echaba de menos poder estar así con ella.
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