lunes, 10 de septiembre de 2012
CAPÍTULO DOS
Llegamos al piso de Nora. No era muy grande pero estaba decorado con un gusto increíble. Como todo lo suyo en general. Tenía muchísimo estilo. Dos habitaciones, un gran salón,un baño, una cocina , un cuarto para la lavadora y la secadora, que hacía también de despensa y una pequeña terraza. Para ella sola y su bonita perra, una Bulldog Francés de nombre Ava.
-Tú dormirás aquí. La otra habitación es la mía , y aunque te deje mi casa la habitación no tengo pensado cedértela.
-¡Serás idiota!
Nos abrazamos una vez más. Dejo mis cosas en la habitación y nos vamos al salón. Nos sentamos en el gran sofá. Nora coge a Ava en brazos y la acaricia mientras hablamos. Las horas se nos pasan y nosotras no nos damos ni cuenta. Es demasiado tiempo y son demasiadas las cosas que tenemos que contarnos. Empieza ella , me cuenta que en estos cuatro meses que lleva aquí ha conocido a un chico que le gusta, son amigos, pero entre ellos no ha pasado nada. Me lo describe a el y lo que siente. Me cuenta también que ya no estudia, que ahora trabaja en una tienda de ropa que está a unos diez minutos de casa. Y poco más. Yo le cuento todo lo que ha pasado. Que desde el día que se fue las cosas cambiaron de repente , que ya nada era lo mismo , ni yo , ni mi relación. Le cuento que me encontré a Gabi, en la cama, con ella, con Ana, nuestra amiga, que por eso ahora no nos hablamos. Y lloro , lloro mientras recuerdo esa desagradable escena, pero me recuerdo a mí misma que soy fuerte, que quien debe llorar es el por perderme no yo. Pero , no puedo evitarlo, me han engañado en mi propia cara. Lo he visto con mis propios ojos y eso no se olvida , ni se supera tan fácilmente. Nora me abraza e intenta tranquilizarme, pero ni ella lo consigue. Es la primera vez que hablo de esto con alguien y me estoy dando cuenta de que soy menos fuerte de lo que creía. Después de unos minutos estoy más tranquila y puedo continuar hablando. Le cuento que me vine a NY escapando de esa escena, del amor que todavía siento por él, y buscando su consuelo. Buscándola a ella. A la amiga que deje escapar por culpa de alguien que no se merece nada de mí , ni de nadie. Después de tanto tiempo hablando nuestra conversación es interrumpida por una llamada telefónica. Álex, el chico que tanto le gustaba a Nora la estaba llamando. Puedo ver como una sonrisa aparece en su cara, y al mismo tiempo, también la mía. Me gusta verla ilusionada y feliz. Se levanta y va a su habitación. Yo me quedo en el sofá jugando con la pequeña Ava , que no tiene muy claro si puede o no jugar con alguien a quien no conoce. Al poco tiempo Nora sale.
-Dice Álex si nos apetece salir a cenar fuera.
-Ve tú, pásalo bien con él.
-Nos ha invitado a las dos.
-Está bien , iremos a cenar con Álex , me lo presentarás y luego harás que se enamore de mí.
-Te voy a dejar en casa, entonces.
-Era lo que buscaba.
-Vente , anda .
-Iré, iré. Quiero conocer al chico con el que comparto tu corazón.
-Que tonta. Vamos a vestirnos. En una hora pasa a por nosotras.
-¿Te dará tiempo?
-La pija que tarda mil horas en arreglarse eres tú, perdona.
Nos dirigimos cada una a su habitación, allí nos arreglamos para salir a cenar. Cada una con su propio estilo. Nora más sencilla, yo más extravagante. Siempre había sido así, no tenía un punto intermedio, creo. O gamberra o muy pija. Por decirlo de algún modo. Esta vez escogí un short estanpado , una camisa negra y unos zapatos de tacón muy altos. Mi amiga, un pantalón largo negro, una blusa beige con una calavera en la parte delantera y unas botas.Escuchamos el timbre. Álex nos esperaba abajo. Salimos y dejamos a Ava al lado de la puerta con cara de : "llevadme con vosotas" Una vez abajo comienza las presentaciones. La verdad es que es un chico guapo y a simple vista parecía muy majo. Nos damos dos besos y subimos al coche.
Nos llevó a un bonito restaurante. Cenamos bien y rápido. Al terminar dimos una vuelta por los bares más cercanos. Era viernes y había mucho ambiente. Aunque supongo que aquí siempre hay ambiente, también debía acostumbrarme a eso. Seguro que no me costaría nada, adoro la gente y el estrés de la ciudad. Luego llamamos a un taxi y me fui a casa. Álex y Nora continuaron un poco más. Me costó que mi amiga se quedara allí , pero mi grande poder de convicción lo consiguió y estoy segura de que Álex me lo agradeció. Su cara me lo decía todo. Estaba feliz de poder estar a solas con ella. Se gustaban. ¿Que estaban esperando para contárselo el uno al otro? ¿Qué se lo impedía? Bueno, da igual. Mañana se lo pregunto a Nora y listo. Me metí en cama y aunque me costó conseguí dormirme.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario