Cuando Dani dijo que se iba el mundo se me vino encima. Quedarme a solas con Álex me gustaba, mejor dicho, me encantaba , pero también me ponía muy nerviosa. No sabía que hacer, que contar, como reaccionar. Quería matarla, pero sabía que no conseguiría de ninguna forma que se quedara allí. Tan pronto se fue Álex me cogió de la mano derecha. Mi corazón latía a una velocidad más alta de lo normal, mucho más alta. Me empezaban a sudar las manos y él lo notaba. No quería , pero o era o muy tonto o ya tenía que saber que me gustaba. Que sentía algo muy especial por mí. Que le quería. Que no era un simple capricho. Esta vez no.
-¿Estás bien?
-Sí, perfectamente.
-¿Te parece bien si nos sentamos aquí y hablamos?
-¿De qué tenemos que hablar?
-Siéntate .
-Está bien , me siento , pero ¿me vas a decir de una vez que es lo que pasa?
-No estoy seguro de que esto sea lo correcto , pero ...
-¿Pero qué? ¡Álex, habla!
- Espero que no te moleste.
- No me va a molestar, te lo prometo.
-Te... quiero ...
Creo que nunca había sentido una sensación como esta. Mi corazón late más rápido todavía , pero ahora no es de nerviosismo , ni de preocupación. Es de simple felicidad. De emoción. Quiero saltar, gritar , llorar de emoción , no sé , me siento tremendamente ilusionada y me muero de ganas de sentir el calor de sus labios. Por eso me acerco poco a poco y mis labios se encuentran con los suyos. Ambos labios tenían ganas de probarse. De sentir el sabor del que será su pareja de baile a partir de ahora. En este momento ya no solo me siento feliz, también tranquila. Sus labios y sus brazos me dan tranquilidad.
-No sabes cuánto tiempo llevo esperando esto ...
-No seas exagerado , solo unos meses - dijo antes de volver a besarlo.
-No me entiendes ... Me refiero a que llevo mucho tiempo buscando a una persona que me haga sentir así , como haces tú ...
-¿Cómo te hago sentir?
-No lo sé , como un enamorado .
-¿Cómo es para ti sentirse enamorado?
-Eso no se dice, se demuestra, y te prometo que te lo demostraré.
Nos besamos otra vez, y luego me acuesto en el banco en el que estamos, apoyando mi cabeza sobre sus piernas mientras él me acaricia el pelo y me da besos en la frente. Creo que él también me hace sentir a mi como una enamorada. Nunca pensé que llegaría a sentir esa sensación. Siempre había sido muy dura, por decirlo de algún modo. Siempre había sido la chica del grupo que odia todo lo que tuviese que ver con el amor. La que odiaba a los hombres y siempre hablaba pestes de ellos. Si mis amigas de antes me viesen ahora se reirían y se burlarían de mí. Seguro. Cuando se lo cuente ya me imagino sus graciosas caras. Me dan ganas de reírme y no puedo evitarlo.
-¿De qué te ríes? ¿En qué piensas?
-En que nunca pensé que estaría así con un chico. Nunca creí que pudiese enamorarme de un repugnante ser como un hombre.
- Voy a matarte.
-¿Cómo piensas conseguirlo?
-Haciéndote cosquillas .
Y así es , como empezamos a correr como críos por la pequeña plaza en la que nos encontrábamos. Nos reímos , cuando nos encontramos nos besamos pero yo pronto salgo corriendo a gran velocidad para que no me haga cosquillas. Ese es sin ninguna duda mi punto más débil.
A las tres de la mañana vuelvo a casa. Todo está apagado y tranquilo. Enciendo la luz del salón , allí no hay nadie. Me acerco a la habitación de Dani y está allí , durmiendo. Entro. Le doy un beso y pronuncio "buenas noches" en un susurro. Cierro la puerta y voy a mi habitación. Allí, todo está calmado. Encima de la cama se encuentra la pequeña Ava que duerme feliz. La cojo y deshago la cama. Pongo en pijama y entro con mi pequeña perrita en brazos. La abrazo y le cuento todo lo que pasó esa noche. La costumbre de estar sola hace que hable con ella como si fuese un humano más. Está dormida. No me escucha. Pero yo sigo contándole todo lo que pasó. Cuando termino la beso y me duermo, como hace también ella.
martes, 11 de septiembre de 2012
lunes, 10 de septiembre de 2012
CAPÍTULO DOS
Llegamos al piso de Nora. No era muy grande pero estaba decorado con un gusto increíble. Como todo lo suyo en general. Tenía muchísimo estilo. Dos habitaciones, un gran salón,un baño, una cocina , un cuarto para la lavadora y la secadora, que hacía también de despensa y una pequeña terraza. Para ella sola y su bonita perra, una Bulldog Francés de nombre Ava.
-Tú dormirás aquí. La otra habitación es la mía , y aunque te deje mi casa la habitación no tengo pensado cedértela.
-¡Serás idiota!
Nos abrazamos una vez más. Dejo mis cosas en la habitación y nos vamos al salón. Nos sentamos en el gran sofá. Nora coge a Ava en brazos y la acaricia mientras hablamos. Las horas se nos pasan y nosotras no nos damos ni cuenta. Es demasiado tiempo y son demasiadas las cosas que tenemos que contarnos. Empieza ella , me cuenta que en estos cuatro meses que lleva aquí ha conocido a un chico que le gusta, son amigos, pero entre ellos no ha pasado nada. Me lo describe a el y lo que siente. Me cuenta también que ya no estudia, que ahora trabaja en una tienda de ropa que está a unos diez minutos de casa. Y poco más. Yo le cuento todo lo que ha pasado. Que desde el día que se fue las cosas cambiaron de repente , que ya nada era lo mismo , ni yo , ni mi relación. Le cuento que me encontré a Gabi, en la cama, con ella, con Ana, nuestra amiga, que por eso ahora no nos hablamos. Y lloro , lloro mientras recuerdo esa desagradable escena, pero me recuerdo a mí misma que soy fuerte, que quien debe llorar es el por perderme no yo. Pero , no puedo evitarlo, me han engañado en mi propia cara. Lo he visto con mis propios ojos y eso no se olvida , ni se supera tan fácilmente. Nora me abraza e intenta tranquilizarme, pero ni ella lo consigue. Es la primera vez que hablo de esto con alguien y me estoy dando cuenta de que soy menos fuerte de lo que creía. Después de unos minutos estoy más tranquila y puedo continuar hablando. Le cuento que me vine a NY escapando de esa escena, del amor que todavía siento por él, y buscando su consuelo. Buscándola a ella. A la amiga que deje escapar por culpa de alguien que no se merece nada de mí , ni de nadie. Después de tanto tiempo hablando nuestra conversación es interrumpida por una llamada telefónica. Álex, el chico que tanto le gustaba a Nora la estaba llamando. Puedo ver como una sonrisa aparece en su cara, y al mismo tiempo, también la mía. Me gusta verla ilusionada y feliz. Se levanta y va a su habitación. Yo me quedo en el sofá jugando con la pequeña Ava , que no tiene muy claro si puede o no jugar con alguien a quien no conoce. Al poco tiempo Nora sale.
-Dice Álex si nos apetece salir a cenar fuera.
-Ve tú, pásalo bien con él.
-Nos ha invitado a las dos.
-Está bien , iremos a cenar con Álex , me lo presentarás y luego harás que se enamore de mí.
-Te voy a dejar en casa, entonces.
-Era lo que buscaba.
-Vente , anda .
-Iré, iré. Quiero conocer al chico con el que comparto tu corazón.
-Que tonta. Vamos a vestirnos. En una hora pasa a por nosotras.
-¿Te dará tiempo?
-La pija que tarda mil horas en arreglarse eres tú, perdona.
Nos dirigimos cada una a su habitación, allí nos arreglamos para salir a cenar. Cada una con su propio estilo. Nora más sencilla, yo más extravagante. Siempre había sido así, no tenía un punto intermedio, creo. O gamberra o muy pija. Por decirlo de algún modo. Esta vez escogí un short estanpado , una camisa negra y unos zapatos de tacón muy altos. Mi amiga, un pantalón largo negro, una blusa beige con una calavera en la parte delantera y unas botas.Escuchamos el timbre. Álex nos esperaba abajo. Salimos y dejamos a Ava al lado de la puerta con cara de : "llevadme con vosotas" Una vez abajo comienza las presentaciones. La verdad es que es un chico guapo y a simple vista parecía muy majo. Nos damos dos besos y subimos al coche.
Nos llevó a un bonito restaurante. Cenamos bien y rápido. Al terminar dimos una vuelta por los bares más cercanos. Era viernes y había mucho ambiente. Aunque supongo que aquí siempre hay ambiente, también debía acostumbrarme a eso. Seguro que no me costaría nada, adoro la gente y el estrés de la ciudad. Luego llamamos a un taxi y me fui a casa. Álex y Nora continuaron un poco más. Me costó que mi amiga se quedara allí , pero mi grande poder de convicción lo consiguió y estoy segura de que Álex me lo agradeció. Su cara me lo decía todo. Estaba feliz de poder estar a solas con ella. Se gustaban. ¿Que estaban esperando para contárselo el uno al otro? ¿Qué se lo impedía? Bueno, da igual. Mañana se lo pregunto a Nora y listo. Me metí en cama y aunque me costó conseguí dormirme.
CAPITULO UNO.
Estaba tan nerviosa que no me apetecía ni un largo y relajante baño de esos que tanto me gustan. Me metí en la ducha y el agua comenzó a resvalar por mi cuerpo , mojando todos y cada uno de los rincones de mi cuerpo. Entraba en mi boca y yo la escupía. Con fuerza. La expulsaba de mi interior como debía hacer con todos esos recuerdos que ocupaban gran parte de mi cabeza , pero que estaban pegados. Esos que eran imposibles de olvidar. Esos contra los que luchaba cada hora de mi vida.
Salgo al garaje, cojo el coche y arranco. Voy a un sitio indefinido, a dónde me lleve el destino, supongo. Paso por cada lugar de la ciudad, todo es demasiado bonito, especial. Todo tiene algo, que me llena, que me hace feliz. Los ojos se me iluminan al ver esos lugares en los que tantas cosas he vivido, sola,acompañada. De todos modos. Pero, por desgracia ha llegado el día. Me iré. Seguramente para siempre, eso no lo sé , ni yo , ni nadie. Solo un libro, un texto, ese escrito por el destino, mi destino. Me iré lejos, a olvidar , o a intentarlo. Son las dos. Debo volver a casa. Mi vuelo sale a las cinco. Pero vuelvo a casa con una gran colección de fotos y todo lo que me gusta, todo lo que quiero, grabado en la cabeza, para no olvidar , eso no , eso no quiero olvidarlo.
Entro, las maletas están listas, en realidad llevan varios días listas. Las cojo y las meto en el coche. Cierro todas las ventanas y la puerta con llave. Parece una casa en la que no vive nadie. En realidad , a partir de ahora lo será. Me voy. No sé si es un adiós o un hasta luego. Pero me voy.
Me subo al avión. Mi asiento está al lado de la ventanilla, mejor, es el sitio que más me gusta. doro echar un vistazo de vez en cuando. Ver las nubes y observar lo pequeño que se ve todo desde tan arriba.
Cojo mi libro , me abrocho el cinturón de seguridad y empiezo a leer. Siete horas de vuelo son muchas, pero con un poco de lectura y un poco de sueño, seguro pasarán rápido. A mí lado una niña llora mientras su madre la consuela. Tiene miedo a los aviones , pero nada que no pueda solucionar su muñeca. Enreda con ella, sonríe de nuevo. Es realmente guapa. Y feliz, normal, es una niña.
Llegamos, aquí, en NY son las doce de la noche. Mala hora. Será difícil encontrar un taxi y sobretodo, un hotel, teniendo en cuenta que no conozco para nada la ciudad... Me dirijo a la salida del aeropuerto, en busca de un taxi, pero cuando estoy llegando escucho mi nombre. - Dani, Dani... Me giro instintivamente , no hay nadie , sigo caminando. Llego a la puerta y escucho de nuevo mi nombre. - Daaaaani, aquí. Vuelvo a girarme. Ahora sí. A lo lejos veo a una chica que me saluda. Voy hacia ella, está demasiado lejos y entre varias personas. No puedo apreciar bien quien es.
Al acercarme pude apreciar que era ella, no estaba enfadada, había venido a buscarme al aeropuerto en mi llegada. En el fondo siempre supe que no estaba enfadada, que me entendía, que ella haría lo mismo si estuviese en mi lugar. Sabía que me quería, que por algo siempre había sido mi mejor amiga, la más grande, la más simpática, la que siempre, incluso cuando no merecía que estuviese, estaba. Dejo las maletas en el suelo y corro. Corro a por ella , a darle el abrazo que tanto necesito desde hace demasiado tiempo. Mis brazos se abren instintivamente y mis piernas corren más veloces que nunca. La gente me mira y piensa que estoy loca pero me da igual, me importa mucho menos de lo que cualquiera pueda imaginarse. Es mi amiga. Es nuestro reencuentro. Solo importamos ella, yo y nuestro abrazo. Todo lo demás es lo que menos me importa en este momento. La distancia es mínima, la velocidad máxima pero el camino se me hace eterna, tal vez, por las inmensas ganas de tocarla. Ella también corre. Ambas corremos. Y llegamos la una a la otra. Nos fundimos en el abrazo más grande y más sentido de los miles que nos dimos en tiempos pasados. Nos miramos.Ambas cambiamos mucho. Reímos. Nos abrazamos otra vez. Luego empezamos a caminar hacia mis maletas.
- Te he echado mucho de menos, en serio, perdón por todo, por lo tonta que soy , por fallarte , por dejarte ir sola, por abandonarte...
-Cállate o te pego.
-Es verdad...
-Si tuvieses que pedirme perdón por algo no estaría aquí, sino esperando a que me buscases para pedírmelo.
-Pero te mereces un perdón inmenso , lo quieras o no.
-Yo solo te quiero a ti , lo demás da igual.
-Yo sí que te quiero, mucho , muchísimo ¿vale?
-Lo sé.
Nos sonreímos y seguimos caminando. Llegamos a la salida del aeropuerto y caminamos hasta su coche. Dentro , como siempre, Nora, puso la música a un volumen realmente alto. Casi no nos escuchábamos, pero conseguíamos, como siempre , entendernos.
-Tienes que llevarme a un hotel, bueno y barato. ¿Lo harás , verdad?
-No
-¿Cómo que no?
-Te quedas en mi casa.
-No, en serio, Nora, no puedo, llévame a un hotel,anda.
-Aquí mando yo ¿queda claro, enana?
-A sus órdenes.
Nos reímos a carcajadas, echaba de menos poder estar así con ella.
Salgo al garaje, cojo el coche y arranco. Voy a un sitio indefinido, a dónde me lleve el destino, supongo. Paso por cada lugar de la ciudad, todo es demasiado bonito, especial. Todo tiene algo, que me llena, que me hace feliz. Los ojos se me iluminan al ver esos lugares en los que tantas cosas he vivido, sola,acompañada. De todos modos. Pero, por desgracia ha llegado el día. Me iré. Seguramente para siempre, eso no lo sé , ni yo , ni nadie. Solo un libro, un texto, ese escrito por el destino, mi destino. Me iré lejos, a olvidar , o a intentarlo. Son las dos. Debo volver a casa. Mi vuelo sale a las cinco. Pero vuelvo a casa con una gran colección de fotos y todo lo que me gusta, todo lo que quiero, grabado en la cabeza, para no olvidar , eso no , eso no quiero olvidarlo.
Entro, las maletas están listas, en realidad llevan varios días listas. Las cojo y las meto en el coche. Cierro todas las ventanas y la puerta con llave. Parece una casa en la que no vive nadie. En realidad , a partir de ahora lo será. Me voy. No sé si es un adiós o un hasta luego. Pero me voy.
Me subo al avión. Mi asiento está al lado de la ventanilla, mejor, es el sitio que más me gusta. doro echar un vistazo de vez en cuando. Ver las nubes y observar lo pequeño que se ve todo desde tan arriba.
Cojo mi libro , me abrocho el cinturón de seguridad y empiezo a leer. Siete horas de vuelo son muchas, pero con un poco de lectura y un poco de sueño, seguro pasarán rápido. A mí lado una niña llora mientras su madre la consuela. Tiene miedo a los aviones , pero nada que no pueda solucionar su muñeca. Enreda con ella, sonríe de nuevo. Es realmente guapa. Y feliz, normal, es una niña.
Llegamos, aquí, en NY son las doce de la noche. Mala hora. Será difícil encontrar un taxi y sobretodo, un hotel, teniendo en cuenta que no conozco para nada la ciudad... Me dirijo a la salida del aeropuerto, en busca de un taxi, pero cuando estoy llegando escucho mi nombre. - Dani, Dani... Me giro instintivamente , no hay nadie , sigo caminando. Llego a la puerta y escucho de nuevo mi nombre. - Daaaaani, aquí. Vuelvo a girarme. Ahora sí. A lo lejos veo a una chica que me saluda. Voy hacia ella, está demasiado lejos y entre varias personas. No puedo apreciar bien quien es.
Al acercarme pude apreciar que era ella, no estaba enfadada, había venido a buscarme al aeropuerto en mi llegada. En el fondo siempre supe que no estaba enfadada, que me entendía, que ella haría lo mismo si estuviese en mi lugar. Sabía que me quería, que por algo siempre había sido mi mejor amiga, la más grande, la más simpática, la que siempre, incluso cuando no merecía que estuviese, estaba. Dejo las maletas en el suelo y corro. Corro a por ella , a darle el abrazo que tanto necesito desde hace demasiado tiempo. Mis brazos se abren instintivamente y mis piernas corren más veloces que nunca. La gente me mira y piensa que estoy loca pero me da igual, me importa mucho menos de lo que cualquiera pueda imaginarse. Es mi amiga. Es nuestro reencuentro. Solo importamos ella, yo y nuestro abrazo. Todo lo demás es lo que menos me importa en este momento. La distancia es mínima, la velocidad máxima pero el camino se me hace eterna, tal vez, por las inmensas ganas de tocarla. Ella también corre. Ambas corremos. Y llegamos la una a la otra. Nos fundimos en el abrazo más grande y más sentido de los miles que nos dimos en tiempos pasados. Nos miramos.Ambas cambiamos mucho. Reímos. Nos abrazamos otra vez. Luego empezamos a caminar hacia mis maletas.
- Te he echado mucho de menos, en serio, perdón por todo, por lo tonta que soy , por fallarte , por dejarte ir sola, por abandonarte...
-Cállate o te pego.
-Es verdad...
-Si tuvieses que pedirme perdón por algo no estaría aquí, sino esperando a que me buscases para pedírmelo.
-Pero te mereces un perdón inmenso , lo quieras o no.
-Yo solo te quiero a ti , lo demás da igual.
-Yo sí que te quiero, mucho , muchísimo ¿vale?
-Lo sé.
Nos sonreímos y seguimos caminando. Llegamos a la salida del aeropuerto y caminamos hasta su coche. Dentro , como siempre, Nora, puso la música a un volumen realmente alto. Casi no nos escuchábamos, pero conseguíamos, como siempre , entendernos.
-Tienes que llevarme a un hotel, bueno y barato. ¿Lo harás , verdad?
-No
-¿Cómo que no?
-Te quedas en mi casa.
-No, en serio, Nora, no puedo, llévame a un hotel,anda.
-Aquí mando yo ¿queda claro, enana?
-A sus órdenes.
Nos reímos a carcajadas, echaba de menos poder estar así con ella.
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